Para una buena noticia, mala noticia o días rutinarios, me resulta necesario tener algo que ahora llamo «colchón emocional» que como diría Dani: cuando me caiga me permita caer sobre algodón.

Generalmente ese colchón está adentro de nosotros a manera de fuerza interior, fé, amistad, pareja y/o familia.  Siempre adentro de nosotros, ese colchón es la percepción que tenemos de lo que pasa afuera (lo que nos recibirá al caer, por ejemplo) y al ser una percepción vale la pena revisarla y tenerla a favor.

Hoy no puedo dejar de pensar en alguien a quien la vida le ha dado no muy buenas noticias este fin de semana y estoy segura que recibe en su familia, tios, papás, hermano, pareja, fé y fuerza interna, todo el soporte para no hundirse. No debe ser fácil recibir ese dignostico a tu edad. Aún así lo que dice la medicina es alentador, casi tanto como lo es estar en la maravillosa familia en la que estás. Ojalá el tiempo del por qué? pase pronto para centrarse en el Cómo? y Para qué? Desde ahí toda situación deja una enseñanza, nos pule.

Con todo mi cariño para ti y tu familia…