Cuando pides un cambio debes estar dispuesto a pagar el precio de pedir tal cosa en tu vida. Cuando estás harto, desesperado, en tu límite debes saber que reinventarse no es algo fácil, que el proceso te va a exigir, que no te va a tratar con cariñito y te va a mostrar tu lado más feo, el que no queires ver, el que seguramente ni conozcas pero que finalmente te llevó a donde estás. Lo mejor es entrar con calma y con decisión, de preferencia tener alguien que te acompañe, te guíe, que sea muy honesto y que te abras a pesar de todas y cada una de tus bien conocidas y estructuradas excusas. O lo haces o sigues igual, o lo haces o el malestar crece, o te decides o quedate callado.

No necesitas ser un super hombre o super mujer para lograrlo, no necesitas mas que decir SI, quiero cambiar y lo voy a hacer aunque sea incómodo, terriblemente incómodo, el reto será hacer lo que no quisiste, desarrollar lo que necesitas y ser quien puede ser en todo tu potencial.

No te desesperes, acompáñate bien, confía porque esto te exigirá fuerza mental, física y espiritual, pero puedes lograrlo, claro que puedes, sólo decídete y empieza, un pequeño cambio, un giro de un grado y estarás en un lugar completamente diferente al que te encuentras ahora.