A esa emoción nos enfrentamos cuando emprezamos a pensarlo y le vamos añadiendo poco a poco una situación más a la larga lista de razones para preferir quedarnos inmóviles y casadas, pero aparentemente seguras.

Pensamos en la estabilidad económica, en las amigas que no comentan sobre las infidelidades de sus esposos o de ellas mismas, en la salud emocional de nosotros y de los hijos (sí existen), en las críticas de la familia, los amigos y los desconocidos, en el cambio de casa, estátus, relación con la (ex) pareja, relación con los amigos, sensaciones y emociones que a veces conocemos que nos desecadenará esta situación de nueva y diferente.

El laberinto parace que en cada pared nos dice «difícil» y nosotros lo leemos como «imposible» crecen las excusas, en mi caso cuando aún vívia en México pensaba que no podía ni siquiera llegar al trabajo porque no tenía carro, tendría que encontrar otro lugar para vivir, comprar todas las cosas para una nueva vivienda, el calor, los amigos, los conocidos, mi familia lejos… después puse distancia de por medio y el miedo seguía. Me decía: vas a criar una hija sola, la vas a traumatizar, debes generar más ingresos, tus salidas se limitan, cómo harás para trabajar y cuidarla, volverías a tener otra pareja?, cuando sanarás tanto dolor?

Después tomé la decisión y con todo ese miedo, ansiedad y reconstruyendo mi autoestima lo hice. No tenía todas las respuestas a esa cantidad de preguntas, pero no quería seguir haciéndomelas, recuperé mis sueños, los que dejé de hacer por compartir mi vida con otra persona, me centré en mi como nunca lo había hecho, vi las ventajas de esta situación, algunas aparentemente superficiales y otras mas profundas, nadie criticaría mi hora de dormir o levantarme, si en la noche quería algo sencillo de comer lo haría así y pude volver a manejar mejor mi tiempo, a veces me sobra demasiado y busco estar tranquila, en silencio, en paz, compartir con otras personas; mis amigas no son objeto de crítica por su estado civil, su trabajo, etc. He trabajado en mi, en mi auto estima, en la dependencia emocional, superación de duelos, crianza respetuosa, auto estima, relaciones sanas,  manejo de finanzas, charlas asertivas, no soy perfecta y estoy muy lejos de serlo, veo a mi hija feliz, tranquila, segura, veo mis cambios, mis oportunidades y entiendo que esta es mi vida, sólo mia, que puedo hacer y rehacer lo que en ella quiera, lo que necesite, que cuento con personas que me quieren, apoyan. Asumí mi responsabilidad en todo lo que pasó y dejé de buscar culpas. Cuanto más tiempo pasa más espacio hay para sanar cosas que quedan guardadas, para saber que la rabia, la ira, la frustración y cualquier otra emoción relacionada con esa relación se producen en mi y puedo calmarlas y desaparecerlas sí así lo decido.

El camino no es sencillo, es diferente. Se aprende mucho, los retos aparecen a la vuelta de la esquina, a veces cada día, a veces desesperan, pero uno deja de ser esa persona que decidió estar acompañada porque no quería estar sola, aprendí a quererme y saber que puedo con cada reto, las emociones no me guían y mi corazón sigue siendo grande. No tengo las mejores calificaciones en cada área pero sigo buscando oportunidades para mejorar como mujer, hermana, hija, mamá y ser humano.