Cada decisión trascendental conlleva un riesgo, este ha sido el año de los riesgos, de las decisiones y cambios profundos. En cada riesgo me conozco mejor, me escucho mejor y también cambio mi monólogo porque las viejas respuestas no sirven para los nuevos retos. Lo que me llevó a equivocarme tanto, a sufrir, a callar, no sirve para esta nueva versión, entonces he aprendido cúal es mi camino en esas equivocaciones y no lo transito. Tengo nuevos errores, tengo un nuevo discruso, me conozco de otra forma, sigo siendo imperfecta, pero también cada día he aprendido a amarme más. No recuerdo muy bien quien era en febrero o marzo o la semana pasada en la audiencia, no soy la misma del sábado, ni del domingo. Tengo otros sueños, otras compañías y un corazón cada vez más en paz.

He aprendido nuevamente a respirar, y eso que inició como  un ejercicio en mi clase de canto con Pedro lo he asumido como un renacer…después de estos meses de estar gestándome en el agua, volví a tomar aire profundo, intenso, sereno.

Estoy lista, ven conmigo.